Convierte de 1 a 3 hábitos en un sistema realista: versión mínima, disparador, diseño del entorno, plantilla de seguimiento en hoja de cálculo o papel y reglas para los días malos.
Convierte una meta vaga en objetivos y resultados clave medibles para el trimestre, con iniciativas, plan semanal y una rutina de revisión de 20 minutos.